PoetesLlach titulo

Por Luisa Miñana



     Amb el Lluis Llach jo vaig tenir un amor. "Poetes". 2004. Un amor que dura ya muchos años y que tuvo su comienzo en el "Viatge a Itaca", allá por 1975, - para inmediatamente buscar todos los discos anteriores -, en mitad de la adolescencia y el tiempo de silencio, próxima la esperanza. Llach ha publicado esta pasada primavera un hermosísimo poemario de algunos de sus autores más estimados, grabado en directo en la Sala Apolo de Barcelona en enero, cuando el sol comienza a recuperar su viejo aliento y en la noche Orión, el guerrero, acorta ya su recorrido sobre la maltrecha tierra. Y una vez más la música de antiguos y renovados acordes de Llach, íntima y estremecida, luego heroica y trenzada en ecos de todas las culturas del Mediterráneo, tocada de jazz y perfumada como de lejos y a besos por el rock del norte, pone en pie, una vez más, la vida, que se construye cuerpo a cuerpo y, como insiste Llach, en horizontes eternamente nuevos.

     "Poetes" parece un largo camino de muchos años, al tiempo que una manera de fijar posturas, compartir certezas y dudas, al abrigo de las palabras de otros, asumidas sin paliativos como propias, y como tales puestas a punto y lanzadas al mundo desde la música con la que Llach las ha reescrito en nuestra mente. Miquel Martí i Pol, Màrius Torres, Pere Quart, Joan Fuster, Josep Maria de Sagarra, Joan Salvat-Papasseit, Josep Maria Andreu, Konstantin Kavafis han sido requeridos y conjurados por Llach para arropar también algunos textos suyos, para intentar una vez más "inventar (esos) nuevos horizontes" y así olvidar la muerte.

     Porque el tiempo y el camino no han sucedido en balde. Llach sigue resistiéndose, empeñado en una lucha sin cuartel contra la desesperanza y contra todo y todos los que intentan recortar la libertad del hombre de vivir, de amar, de hacer, de sentir y de expresarse, de ser y de dar de comer a los suyos y de enseñarles a mejorar. Pero ahora ya, también la libertad del "a pesar de todo", la libertad de añorar y procurar dulcificar con la música el tirón mordiente de las ausencias: "hay que saberlo y, aun así, pensar el futuro posible y luminoso" ("Ara mateix", letra: Martí y Pol, 1982.)

     En Llach late y rebosa un sentido de la vida y de la muerte que sin duda alguna comparten las culturas mediterráneas. Y el mar está presente real y metafóricamente en sus canciones siempre. Y está presente el feliz instante fijado y compartido bajo la luz sin mancha de ese Mediterráneo, y la fugacidad del tiempo, y la renovación antigua de la permanente travesía y de la necesidad de nuevos puertos. Y está presente el amor compartido, la amistad inquebrantable, el dolor de la separación, y la voluntad de hacer de la pequeña historia personal una parte activa de la historia colectiva: "Cambiamos en amor el dolor viejo,/ y a la historia, solemnes, lo legamos" ("Ara mateix", letra: Martí y Pol, 1982).

     "Poetes" incorpora canciones de diversas épocas y trabajos discográficos en lo que parece un gesto de homenaje y agradecimiento hacia todos los que Llach ha leído como suyos, ayudando sin duda a construir el universo personal del ampurdanés, y también un gesto de reconocimiento mutuo con el público que se ha mantenido unido a ese universo al cabo de tanto tiempo. Pero "Poetes" es posiblemente por igual un querido ejercicio de apuntalamiento de la voluntad de sentar las bases desde donde partir hacia el futuro. La reinterpretación musical de temas antiguos no es nueva en Llach. Lo ha hecho otras veces. Es sin duda una de sus fórmulas de trabajo que más enriquecen su trayectoria y más la ilustran a oídos de sus seguidores. Por eso, quienes le conocen de tiempo atrás no dejarán de agradecer este nuevo esfuerzo vital que ha servido para revisar temas de sus discos desde el "Ara i aquí" (1970) hasta "Jocs" (2002), pasando por los ya míticos "I si canto trist" (1974) ,"Viatge a Itaca" (1975) y "Campanades a mort" (1977), o los acaso menos conocidos por el gran público como "T´estimo" (1984) - bellísimo -, "Maremar" (1985) -entrañable-, "Somniem" (1979), "Porrera" (1995), - todo un mundo en lo pequeño- "Rar" (1994), - diverso y esforzado - "Nu" (1997) -reflexión sobre sus primeros treinta años de profesión -, y algunos otros más. Algunos otros faltan ("Verges 50", "Astres", "El meu amic el mar", "Un pont de mar blava" y más.) Alguna razón habrá.

     Amb el Lluis Llach jo vaig tenir un amor. Y lo confieso, entre la osadía y la timidez, y en cualquier caso desde la admiración, y rogándole que me deje firmar muy pequeñito y escondido cada verso y cada acorde de este "Poetes", que he ido tarareando con él y con ellos tantas veces en estos años. Porque si hay un músico que ha sonado en esa historia compartida en la que he crecido, ese ha sido sin duda Llach. Así que, con su permiso y el de todos, me gustaría decir: nos vemos en Folegandros Audio

      Y ustedes, háganme caso, cuelguense de la caricia de ese saxo que es un escalofrío mientras piensan aquello de que "temps i temps patint,/ vivint i morint, plens de preguntes,/ amb la cara al vent,/ la sang nova ardent/ i les mans juntes. // I no em sap pas greu,/ així, vora teu,/ cremar tanta vida,/ si és que amb aquést foc/ alcem altre cop/ la terra dormida". ("Temps i Temps", letra: J. M. Andreu, 1969.) Audio



     (Fragmentos de las canciones "Ens veiem a Folegandros" y "Temps i Temps" extraidos, con el pertinente permiso, del CD "Poetes". © LLuis LLach ®2004 BMG Music Spain, S.A. S.G.A.E.

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