Desnudo02
    

Sábado de Gloria

Por Anamá Martínez (© 2006)





     Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón, y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos. ("El Monte de las Ánimas", Gustavo Adolfo Bécquer)



     1987…mi hijo no caminaba aún por el piso de tierra de nuestra casilla en Villa Cartón… (En la Dictadura, como lo hicieron en otras dictaduras latinoamericanas, los poderosos cambiaban los nombres de las villas y de los barrios populares. Así fue que de una mañana para la otra, operación rastrillo de por medio, Villla Cartón pasó a llamarse Antártida Argentina… en la memoria, siempre , siempre sería Villa Cartón…por eso así la llamábamos los que nos íbamos incorporando a ella en los años por venir)

     Facundo tenía seis meses y mi abuela estaba feliz de verlo sostener su cabeza, yo ignoraba por entonces los temores de la Porota y en cambio, ante los ojos asustados de Elda, que cebaba mate en el fondo de la casilla vecina, cavaba un pozo con una pala de punta.

     Mientras cavaba me preguntaba cuál sería la profundidad justa para resguardar ese tesoro y a la vez… no perderlo entre el relleno sanitario sobre el cual vivíamos.

     Eran unos diez libros, Fedor Dostoiewki sonaba muy ruso, muy raro, muy miedo…

     Era Viernes Santo, imposible olvidarlo…parecía que realmente los espíritus malvados del sistema estaban sobrevolando nuevamente…

     "la casa está en orden"…la frase llegó de la boca de un demagogo un par de días después, resurrección, Felices Pascuas…

     Por las dudas, por no sé qué… por que sé yo… nunca desenterré aquellos libros y aún hoy me pregunto si Dostoiewki habrá sido desenterrado en Villa Cartón para ser leído, para ser vendido como papel y cartón o encender un calentador a falta de mejor combustible.

     No lo sé… no sé donde quedó y ya no puedo saberlo.



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