Papageno


Papageno: 50 aniversario

pOR Antonio Pérez Morte



     Cincuenta años. Primavera de nuevo. Tengo entre las manos el materializado sueño luminoso del poeta aragonés Julio Antonio Gómez, un bardo exquisito, enamorado empedernido de la belleza. Papageno es el nombre de ese sueño: Un milagro de papel, nacido en plena zaragozana gusanera de Miguel Labordeta, que ahora cumple medio siglo. Antonio Pérez Lasheras realizó en 1990, con el apoyo de la Diputación General de Aragón, una maravillosa edición facsimilar, acompañada por un completísimo estudio previo .

     En una ciudad donde sólo la cultura y la creación eran alguna de las pocas salidas posibles para huir del tedio y la opresión, el espíritu libre e inquieto de Julio Antonio Gómez, desafiando dificultades y riesgos, se embarcó en una de las más hermosas aventuras que hayan visto la luz en esta tierra: la publicación de una revista literaria independiente, que en edición no venal intentó hacerse sitio dentro del panorama nacional. Una aventura casi milagrosa, como explicaba el propio artífice del proyecto, en la hoja suelta que acompañaba al primer número, aparecido en la primavera de 1958: "Papageno, revista milagrosa -al decir de Camilo José Cela- , quiere agradecer, en primer lugar, la colaboración de cuantos, en forma decidida y desinteresada, entregaron sus originales para el presente número. Máxime teniendo en cuenta que siendo ellos figuras de sobra conocidas, y PAPAGENO proyecto a realizar, no sabían, no podían saber por donde iban a ir los tiros. Gracias por la confianza. Papageno, revista huérfana de toda subvención, revista hecha por jóvenes, no viene a llenar ningún hueco; no quiere polemizar, asombrar o destruir; quiere solamente ser un puente de conversación serena y solidaria en torno a temas, eso sí, transcendentes y, por lo tanto, audaces. Revista de comunicación, publicará -sin ajuste alguno en cuanto a tema, extensión o firma- todos cuantos trabajos se le envíen poseyendo el término medio de calidad y trascendencia que persigue. Hará igualmente -con la mejor voluntad de justicia- recesión crítica de los libros y revistas que lleguen a ella… No nos proponemos nada, lo cual quiere decir que vamos a por todo. Ojalá que la suerte -o lo que sea- nos acompañe." La suerte duró hasta el invierno de 1960, fecha en la que apareció el segundo y último número de la revista, dedicado íntegramente a la publicación de la obra teatral de Miguel Labordeta, "Oficina de Horizonte".



Papageno


     El primer número de Papageno se abre a cualquier tipo de manifestación cultural y está lleno de contenidos tan interesantes como diversos: artículos, dibujos, poemas y hasta un guión de cine… En la primera página una carta de Vicente Aleixandre da la bienvenida a la publicación y glosa la figura de su director; en la segunda, dos reseñas de poesía: La primera, muy extensa, está dedicada a Teatro Real de Leopoldo de Luís (publicado por Adonais) carece de firma, aunque podemos atribuirla, casi con total seguridad a Julio Antonio. La segunda, sobre Los mejores versos de Guillermo Valencia, lleva la firma de Sánchez Ibarra; completa la página un poema en prosa de Antonio Fernández Molina . Un gran artículo dedicado a La tierra baldía de T. S. Eliot, escrito por José María Aguirre (uno de sus grandes estudiosos) ocupa íntegramente la página tres y la mitad de la cuatro, que se completa con un poema surrealista de Ángel Crespo: Todas las muertes son distintas. Cuatro maravillosos y desgarrados sonetos de Pascual Plá y Beltrán (un poeta que dejaría huella en la obra posterior de Gómez), fechados en 1927, abarcan la totalidad de la página cinco. En la siguiente, José María Aznar Quero escribe un artículo sobre la Evolución de la filosofía. I La proyección del ser, quizá pretendía ser la primera entrega de un trabajo mucho más extenso. La página siete recoge un artículo de Emilio Lalinde en el que se acerca a la figura de Antonio Machado: Machado, siempre. Tras el texto de Lalinde Acereda, tres páginas (8, 9, 10) repletas de poesía: Leopoldo de Luís, con un extenso y hermoso poema de reminiscencias machadianas titulado El río; Dámaso Alonso con una composición breve, Los contadores de estrellas; Rafael Millán, Volvemos; Gerardo Diego aporta el soneto Soy sólo uno; Julio Maruri firma Mañanas, un bellísmo poema surrealista; Miguel Labordeta el hermoso poema dedicado a Pío Fernández Cueto: Fernández Cueto viene cantando; Elizabeth Bishop, Circo de Invierno; James Joyce, Un murciélago de misterio; Ezra Pound, Retorne la alegría; Carlos Baylín Solanas, Balada del muerto desconocido.

     Guillermo Gúdel, otro grande de las letras aragonesas participa en este número con un cuento que discurre a lo largo de la página once: Lala, ilustrado por Labra. Manuel Pinillos nos devuelve a la poesía en la página doce: Con mala letra, a Dios, y nos lleva con la fuerza torrencial de casi un centenar de versos, a su personalísimo y desbordante mundo poético. La página trece es para Antonio Buero Vallejo y su artículo La juventud española ante la tragedia. Tras este texto (página 14) José Antonio Labordeta nos acerca a la poesía de César Vallejo a través de un escrito breve que incluye versos del poeta peruano; la página se cierra con el poema La primera caída de Pedro Bargueño y A Lina, en el silencio de José Gerardo Manrique de Lara. Otros dos poemas abren la penúltima página (15): Alas de tus pies de Luis F. Arregui Lucea y Canción del pobre, del siglo VIII, de Yamanoe No Ocurra. El resto de la página quince junto con la dieciséis, están destinados a la reproducción de la secuencia 29 del guión cinematográfico La Venganza de Juan Antonio Bardem.





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© texto 2008 Antonio Pérez Morte

©2008 El Cronista de la red

Versión 17.0- Julio 2008