Cortometraje

De alumbramientos, máquinas y guerras tras las puertas del cortometraje español - 3-


 LOS ALUMBRAMIENTOS


     Alumbramiento es el evocador título que comparten dos magníficos y exitosos cortometrajes. El primero es el multipremiado (mejor cortometraje de 2007 para la Academia del Cine Europeo, León de Oro en el Festival de Venecia, seleccionado para el Oscar de Hollywood…) corto del madrileño Eduardo Chapero Jackson, célebre ya por su estupenda obra anterior, Contracuerpo. Este Alumbramiento es un compendio ejemplar de todo aquello que rodea al cortometraje como medio de creación cinematográfica al que, como en los chistes o en los spots publicitarios, resulta inherente la concisión y la brevedad en la exposición de historias y mensajes: en sus apenas dieciséis minutos realiza una profunda y ácida reflexión sobre la vida y la muerte a través de los últimos y agonizantes momentos de una anciana (Mariví Bilbao, espléndida actriz sólo conocida por el gran público por el, probablemente, peor papel de su carrera en una serie de televisión bastante boba de la factoría José Luis Moreno) en torno a la cual se reúne toda la familia a la espera del óbito; esta reunión da pie a que cada uno de los presentes manifieste una actitud, una forma de afrontar la vida y la muerte, y consiguientemente, de relacionarse con los demás, en la que todos en mayor o menor medida podemos vernos reflejados. Rodado en apenas dos días, sin ensayos previos, con la improvisación como fuente principal de inspiración, en especial en el personaje de la moribunda Bilbao, que acababa de vivir en fechas recientes la muerte de una hermana y encontró en su dolorosa experiencia las claves para interpretar su personaje, su éxito es también el de una fórmula creativa que pelea contra todo y contra todos: escasa financiación, ayudas particulares, bien sea con dinero o con pequeños papeles interpretados desinteresadamente para conseguir sacar adelante el proyecto, nula distribución, presencia luchada en certámenes y festivales, boca a boca como única ayuda a la difusión y, sin embargo, inesperado éxito que lo convierte de pronto en objeto de atención en la prensa escrita y le proporciona pases televisivos, entrevistas a su director y un gran número de reproducciones circulando en medios digitales que han multiplicado su número de espectadores, una atención a la obra de Chapero Jackson que se extiende a trabajos anteriores y se mantiene, al menos por el momento, a la espera de sus nuevos proyectos.

Alumbramiento, Chapero Jackson

Fotograma de Alumbramiento, de Eduardo Chapero Jackson


     El otro Alumbramiento es esa magistral joya dirigida por Víctor Erice en 2002, una verdadera delicia de apenas diez minutos de duración. Filmado en un hermoso blanco y negro y con los diálogos reducidos a la mínima expresión, Erice nos introduce, a través de su habitual ritmo pausado y melancólico y de un lirismo visual emocionalmente impresionante en una historia que es una reflexión, con una inteligentísima utilización de imágenes sugerentes y un brillante uso de los efectos de sonido, acerca del paso del tiempo y, desde un punto de vista diferente al de su homónimo de Chapero Jackson, sobre el principio y el final de la vida.

     El corto comienza premonitoriamente con el llanto de un recién nacido, el primer instante de vida, y pasa a mostrarnos seguidamente al bebé durmiendo plácidamente en su cuna mientras una mancha oscura empieza a teñir progresivamente la blancura de su ropa a la altura del ombligo, el lugar por el que le ha llegado el alimento durante la gestación. Después Erice nos va presentando en unas pocas tomas tanto el espacio geográfico en el que transcurre la historia (un caserío del norte de España, un edificio vetusto, sólido, rodeado de montañas y de vegetación, y sus dependencias anejas: cobertizo, campos gobernados por un espantapájaros, veredas, paisajes,…) como a quienes habitan en él (el recién nacido, los que parecen sus padres, durmiendo tranquilamente la siesta, los abuelos, uno haciendo un solitario con naipes y otro, txapela en el regazo, vencido por el sueño, los niños que juegan en el coche familiar, se columpian o se pintan un reloj en la muñeca, los criados dedicados a unas faenas que incluyen tender la ropa, lustrar zapatos, segar la hierba, trenzar una soga, reparar la hoja de una guadaña, preparar un dulce para el postre o bordar el nombre del recién nacido en su babero...). De este modo, mientras nos mete de lleno en un momento álgido de suspense (un recién nacido aparentemente sangrando, con una vida que se le escapa a borbotones, mientras ninguna de las personas mayores parece percatarse de lo que le ocurre, unos en la siesta y otros ocupados en sus quehaceres), nos insinúa con imágenes certeras y sonidos utilizados de manera magistral, sin una sola línea de diálogo, tres aspectos que enriquecen visual y narrativamente una trama aparentemente sencilla.


Víctor Erice, Alumbrramiento

Fotograma de Alumbramiento, de Víctor Erice


     El primero de ellos es el pasado emigrante de la familia, que queda relatado a través de los planos de detalle con los que Erice se detiene a mostrar los indicios de su reciente regreso de Cuba: la matrícula de La Habana que luce el coche en el que juegan los niños, los cigarros puros que fuman los abuelos, la ropa blanca de lino que todavía visten por costumbre, el tipo de bigote que luce el padre y uno de los abuelos del pequeño, las fotografías en blanco y negro que pueblan la pared del salón y que reflejan escenas cotidianas de la vida habanera… El segundo apartado que Erice da a entender solamente con un golpe de vista es el momento histórico en el que transcurre la trama, nada menos que el 18 de junio de 1940, el día en que los nazis, metáfora de muerte y desolación (junto al espantapájaros y la guadaña), llegan a la frontera española de Hendaya, y lo muestra a través del sutil plano de un papel de periódico con que una cocinera cubre la mesa de la cocina mientras confecciona un postre. Esta situación temporal de la historia junto con el escenario elegido nos retrotraen a la propia memoria sentimental y familiar de Erice, que escoge un lugar semejante al que le vio nacer y el mismo mes y año de su llegada al mundo como marco para su cuento.


Alumbramiento (Víctor Erice)
Seguir leyendo: "De alumbramientos, máquinas y guerras tras las puertas del cortometraje español" Siguiente Página
Siguiente Página

© texto 2009 Alfredo Moreno

Inicio

©2009 El Cronista de la red

Versión 19.0 - Septiembre 2009