Guillermo Gúdel

Portada del libro "A Guillermo Gúdel. Doce de Diecisiete" (Grupo 17, 2000)

Guillermo Gúdel, esencialmente poeta

pOR aNTÓN CASTRO

     Guillermo Gúdel (Coscujuela de Fantova, Huesca, 1919-Zaragoza, 2001) fue esencialmente poeta. Poeta en primer lugar por vocación, por devoción, poeta por amor a la tierra, a los hombres, al conocimiento y a la emoción. Encarnó al vate apacible y bueno que desplegó, en silencio, casi de puntillas, una ingente labor de divulgación literaria: primero a través de la revista 'Poemas', que fundó y dirigió junto a su gran amigo Luciano Gracia, autor de libros tan valiosos como 'Creciendo en soledad', y luego a través de sus artículos, hondos y generosos, que aparecían en 'Hoja del lunes', que eran una apuesta por la lírica desde el afán de dar a conocer a nuevos creadores. Una virtud incuestionable de Guillermo fue la generosidad. Veía con infinita ternura, con respeto enorme, a los jóvenes vates.

     Guillermo Gúdel vivió siempre con discreción, intentó superar una infancia difícil de orfandad y olvido, una orfandad en la Residencia Provincial de Huérfanos en Huesca y en el Hogar Pignatelli: en Coscujuela de Fantova le fascinaron los primeros carromatos, la agitación del cereal en el peine del viento. En 1927 llegó a Huesca "con una sensación de vacío, de nostalgia, consciente, seguramente por vez primera, de la muerte de mis padres". Llegaban a Huesca un hermano mayor y una hermana pequeña. En la Residencia Provincial se halló en un ambiente increíble: las niñas estaban aparte, y los niños convivían con disminuidos y con ancianos. Guillermo, como sus compañeros, gastaba "peducos de fieltro, un par de alpargatas y usábamos batas de dril de color gris azulado". Allí permaneció sin salir prácticamente hasta los catorce años, y decidió hacerse monaguillo, y eso le dio un poco de libertad, que le permitía ir a bañarse al río Flumen, capturar pájaros o conocer las callejas de Huesca.

     La Guerra Civil fue espantosa: varias bombas se colaron por el tragaluz y "descuartizaron a varias niñas". Gúdel, con algunos compañeros, fueron trasladados al Pignatelli de Zaragoza. De allí saldría para combatir en distintos lugares, y poco después iniciaría su carrera de impresor en la Imprenta Provincial junto al inolvidable Teodoro Cebrián, y acabó publicando con esmero sus propios libros, que eran los cuadernos de un hacedor, los poemarios en dieciseisavo de un hombre sentimental y reflexivo, que buscaba la belleza, la lucidez del pensamiento, dentro de un registro muy variado.

     Guillermo Gúdel fue un poeta versátil, con gran sentido del ritmo, que se manejaba a la perfección en el verso y en la prosa poética, en la línea de Juan Ramón Jiménez o de José Antonio Muñoz Rojas, por poner dos ejemplos. El investigador Antonio Gracia-Diestre le dedicó su libro: Guillermo Gúdel. Biografía de un poeta esencial (DPZ, 2004, Premio Benjamín Jarnés), en el que recompone una existencia intensa, marcada por el dolor y la voluntad permanente de superación.

     Gracia-Diestre había hablado muchas horas con el poeta, había repasado sus archivos, sus fotos, analizó libro a libro y rastreó sus huellas en la prensa y en las revistas literarias. Guillermo Gúdel conoció la severidad y los bombardeos mortales de la Guerra Civil y hubo de incorporarse al Batallón de Cazadores de Montaña Tarifa número 9, con el cual estuvo en Albarracín, Teruel y La Puebla de Valverde. Hacia 1944 se reintegró definitivamente a la vida civil, y trabajó en la imprenta de Berdejo Casañal y finalmente logró la plaza de corrector en la Imprenta Provincial. Pronto entraría en contacto con Luciano Gracia y con el grupo Niké, al que perteneció por derecho. También visitó a Vicente Aleixandre, y despaciosamente, con rigor y oficio, con inspiración y afirmación de la vida a través de la poesía, redactó una producción que se supera la treintena de libros. 'Policromía goyesca' y 'Asiduo ofrecimiento hasta el olvido' fueron dos de sus títulos más amados por él. Guillermo Gúdel un poeta que fue vitalista y melancólico a la vez, radical y tierno, un ciudadano sencillo y noble que intentó vencer el inmenso dolor de tantas pérdidas.


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© texto 2009 Antón Castro

©2009 El Cronista de la red

Versión 19.0 - Septiembre 2009