Guillermo Gúdel

Guillermo Gúdel: testimonio - 3-

     En ese tiempo parece que quedaba lejos aquella introducción de su libro,"Las voces permanentes" cuando se autobiografía en colores.Y en unos fragmentos entre otras cosas tristes, dice:

     Guillermo el Gualdo que concebirá el mar entre unas tapias/ Años a cuestas con Guillermo el Verde sometido al cuaderno de los dictados/ Años a solas con Guillermo el Rojo que empezará a sentir, a complicarse el cuerpo, el alma, todos los sentidos/ Años en torno de Guillermo el Negro, que me dirá poemas de tristeza y de coraje/.

     Nos hablaba de su pueblo y un antiguo amor llamado Teresa. Un día visitamos Coscojuela, paseamos sus sencillas calles, miramos la derrumbada casa paterna, donde él había nacido, soledad y desidia, comimos en la fonda, la regentaba Teresa, era una mujer entrada en carnes, poco romántica, y amable lo justo. Pero pasamos un día lindo de campo.

     Nos reuníamos como una familia muchos días para comer juntos y hablábamos. Noche tras noche llamaba por teléfono para poder hablar otro ratito, era muy familiar. Pero una vez me enfadé mucho con él, hace días que lo siento, aún me dura, después de tantos años. Cuando volví de un corto viaje mi querido amigo Guillermo estaba muy malito, en una triste habitación de hospital aislado. Sé que perdonó mi furia, su forma de mirarme me lo confirmó, nos apretamos las manos y le di un beso, pero me quedé como una boba sin hablar y haciéndome la fuerte. En dos días el funeral. Él que era tan poco amigo de esas cosas pasó por ello sin enterarse y una vez más sin protestar. Un amigo cariñoso y poeta le leyó un lindo poema, creo que nos emocionamos todos.

Guillermo Gúdel

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© texto 2009 Berta Lombán

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