Rebetico, rembetico

Rebético - 3

   2. Ellas.


     Sería falso considerar el mundo rebético como estrictamente masculino; si bien son este tipo de intereses los predominantes, la mujer no carece, ni mucho menos, de protagonismo, y muestra muchas veces cualidades "tan duras" como el varón. A manera de ejemplo ahí va este "zeïmbékiko" de Mihailidis Menélaos titulado "Alaniara Merakloú", algo así como "chica alegre que está al loro", interpretado en su versión original por Roza Eskenazy, una de las grandes y rompedoras (como bien puede apreciarse en las fotografía de la época), cantantes del género junto a Rita Ambatsí o Sotiría Bellou.


Soy una "alaniara merakloú", la número uno de Atenas,
pues por la noche estoy en el cabaret y me lo paso bien.

Bebo uzo, bebo y me emborracho, y rompo todas las copas,
y bailo, ah, en el cabaret el tsiftetili.

Cada noche en el cabaret, en la cervecería al alba,
y por la mañana en el teké fumo la pipa.

Y los derviches tocan también la lira y los baglamades
mientras bailo el tsifteteli


Alaniara Meraklo


          3. El tekés


     Si hay un lugar que sirva de marco a las pequeñas historias que nos narran los rebetes, éste no es otro que el "teké", el bar, la taberna, el tabernucho, donde se reúnen los "manges" y las "chicas alegres", a beber "uzo" (el típico licor griego), y fumarse una buena pipa. Pero no todo en ellos es diversión y "cuelgue", también allí se dirimen enfrentamientos entre bandas rivales como sucede en "Htes to vrádi ston teké mas" ("Ayer por la tarde en nuestro teké") un "zeïmbékiko" de Stelios Hrisinis.


Ayer por la tarde en nuestro teké
entraron a rompernos la pipa.

Pretendían quitarnos la oscura hierba
y destrozar nuestro teké.

Los baglamades cogieron;
querían destrozar también los lulades

Si hubieran estropeado los narguilés
nos hubiéramos bebido su sangre al punto.


Rebetico 3

      En "Mes' ton teké tis Marigos", ("En el teké de Marigos"), de Spiros Peristeris y Kostas Makrís, se nos cuenta otro tipo de refriega, en este caso entre un mangas y un policía, otro de los elementos imprescindibles del paisaje suburbano que nos ocupa:


En el teké de Marigos
me atrapó uno de la secreta.

Y en medio de la refriega
mete mano a la hierba oscura.

Rompe nuestro lulás
y nos pilla el coste.

Entonces saqué el cuchillo
y le di en el brazo.

En el teké de Marigos

Rebetico, rembetico
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© texto 2009 Rafael Lobarte

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Versión 19.0 - Septiembre 2009