CANCIONES (RECUERDO Y VIDA A VUELA PLUMA)

Quieta, encallada en la tarde,
surge tu figura, paloma blanca,
mirando al horizonte, prendido entre tus manos.
Quieta, floreciendo en pensamientos
tus claros ojos verdes,
le traes al mar el ritmo de sus olas perdido
y al atardecer susurros estivales de calimas.




Una brisa de luz
abarca el mundo
y el hombre impertérrito
contempla sin pausa el horizonte,
buscando, buscando siempre,
el devenir de un sueño.



Mujer quieta frente al mar:
en tus ojos se desbordan las aguas;
entre azules y verdes nacen las mareas,
la blanca espuma de las olas
que te mecen y te sueñan.
Mujer quieta mirando al mar:
el cotidiano desgranar de las horas
somete tu pensamiento
al invencible devenir de los planetas,
y las sombras solitarias de todos los soles
estremecen tu cuerpo, gacela.



La brisa se guarece en los pinares,
desperezándose, verde muro, junto al mar.
Y es así como la tierra de belleza deslumbrante
peina su imperecedera cabellera
en las orillas de la bahía,
y deja que el mar y el viento le susurren.



Es el silencio fiel amante
que apenas me vislumbra
se enamora.

Y en esa sombra
oscura y fresca de la vida
siembro la flor de mi palabra

Fernando Sarría
(La Escala, agosto 1997)

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