En 1958 la revista literaria Orejudín publicaba en su primer número este poema de José Antonio Labordeta:

 

Camilo Estrellas

Camilo Estrellas
orejas sobre el silencio de tus patitas,
Amame corazón de burro, ámame.

Amame con tu sueño de perfecta amazona
Tu, alarido sexo,
herrumbre solo de ti mismo
cabalgando en tu sueño de bozal,
tu sin tiempo lento,
arriba, abajo.
Sin amazona, sin amazona
que dolor que tu tienes.
Camilo Estrellas:
Amo, amas, amamos.
Qué tumba tan remota tu silencio!
Vivísimo animal,
asno de hombre,
cariño ponderado,
infantil albergue.
Tu, Camilo tan lento.
Tu, Estrellas, tan burro:
El hombre sigue en guerra,
fría está pero es guerra.
Y tu Camilo, rebuznas, amas,
juegas al tiempo y al trabajo,
proletario del fin hasta la oreja.
No hay un rezo sálmico,
no hay un vocablo luz,
no hay nada,
y a ti que, Camilo Estrellas,
si te mueres y acuestas
cada noche en tu flanco.

Camilo sooo...
Estrellas vamos...

Camilo fin, que todo tiene muerte
hasta el jefe de cuadras,
que es tu dios tristísimo
con la colilla en alza.
Adios Camilo,
Camilo Estrellas:
Hombre de burro,
16 de vida,
padre y madre en el parto,
situación escocida.
Camilo fin del Mundo,
Estrellas hasta arriba,
¡Orejudín!

OREJUDIN.- Edición Facsímil, 1958-1959/ edición de Rosendo Tello.- N1 (1958). Zaragoza. Departamento de Cultura y Educación. Diputación General de Aragón. 1991.