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Monasterio conocido por San Beturian en el habla local.
San Vitorián de Asan para los puritanos, si algún puritano queda con habla después de visitarlo.
Al pie de Sierra Ferrera, en la parte alta de La Fueva. La tradición identifica sus antecedentes con San Martín de Asan, un eremitorio del siglo V que estuvo regido por el santo Abad Vitorián.
En el siglo XI aparecen los primeros documentos que hablan de San Victorián, muy favorecido por los monarcas aragoneses. Hoy, San Victorián es pura ruina.
Tome nota: en 1952 se llevaron los retablos a la Catedral de Barbastro y la sillería de nogal a Boltaña. En 1992 se inician unos trabajos de restauración pero las yedras y enredaderas han podido más y el espectáculo actual es dantesco. Menos mal que desde la DGA anuncian millones para seguir las interrumpidas obras. Y menos mal que unos kilómetros más abajo, en el Plano, un merendero sorprende gratamente y te quita el susto. María Carmen y Donato te invitan, pagando pero lo justo, a comer al sol sobre un autentico prado de montaña al pie de la Peña Montañesa, otra soberbia sorpresa del Sobrarbe. Pero las sorpresas no acaban.
Entre las ruinas hay cripta donde dicen que enterraban a los Reyes de Sobrarbe.
En los casilicios palaciegos del monasterio están en vivo otros dos personajes, padre e hijo. Difícil de aprobarlo, aún siendo notable y sobresaliente. Lo dicho: San Victorián de Asan, un Monasterio para nota. |
Dibujos Teodoro Pérez Bordetas
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